La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Cada uno con su humo.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Al que da y quita le sale una jorobita.
En casa pobre, pocos cuentos.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Frijoles con coles, pedos a montones.
De desgraciados está el mundo lleno.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Casa oscura, candela cuesta.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Años de nones, muchos montones.
Como te cuidas, duras.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Al mal dar, tabaquear.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Buena burra hemos comprado.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
La justicia cojea, pero llega.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
A la larga, todo se arregla.
Bien cantas, pero mal entonas.
Un día de obra, un mes de escoba.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.