Quien virtudes siembra, fama siega.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Hay confianzas que dan asco.
Buscarle la quinta pata al gato.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Cielo aborregado, suelo mojado.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Darle a uno mala espina.
Dar puntadas.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Las malas noticias siempre tiene alas.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Todo avaro tiene un hijo gastador.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Lección dormida, lección aprendida.
Llegó el momento de la verdad.
Amor con casada, vida arriesgada.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Antes de meter, prometer.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Nunca falta un roto para un descosido.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Cual es el rey, tal es la ley.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
La sangre, pesa más que el agua.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Casa cerrada, casa arruinada.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
A cada uno Dios da el castigo que merece.