Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Amores y dolores quitan el sueño.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Cada dueño tiene su sueño.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Casa vieja todo es goteras.
Las paredes oyen.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Quien no canea, calvea.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
El buen pagador no necesita prenda.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
El que quiere baile, que pague músico.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Papel, testigo fiel.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
La caza y los negocios quieren porfía.
Cada burro apechuga con su carga.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Demasiada amistad genera enfados
De mala vid, mal sarmiento.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Buenas cartas a veces pierden.
Mal de muchos, epidemia.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
El que necesita, te visita.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Abrojos, abren ojos.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Se las sabe por libro
Hay ropa tendida.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.