Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Donde lo hay, se gasta.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Los difuntos, todos juntos.
Juntos en las duras y en las maduras.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
De padres asientos, hijos taburetes.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Siempre hay un roto para un descosido.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
A dádivas, no hay acero que resista.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
A mi, mis timbres.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Gratis, hasta las puñaladas.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Si quieres que el dinero no te falte, el primero que tengas no lo gastes.
Juego de manos es de villanos.
A brutos da el juego.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
El asesor financiero, no es quien arriesga el dinero.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
El que mucho promete, poco cumple.
El nuevo paga novicial.
Más querría un dinero que ser artero.
La cortesía exige reciprocidad.
Poco dinero, poco sermón.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Una mala dádiva dos manos ensucia.