Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Cada cual a lo suyo.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
La reputación dura más que la vida.
A causa perdida, mucha palabrería.
El que paga por anticipado no conseguirá un trabajo bien hecho.
Justicia y no por mi casa.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
La buena obra, ella misma se loa.
Carga que place, bien se trae.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Padres viejos, hijos huérfanos.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Ni agradecido ni pagao.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Quien desprecia, comprar quiere.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
¿Fiado?. Mal recado.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Madre dispuesta, hija vaga.
Para el avaro, todo es caro.
Como que se murió si me debía.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
La jodienda no tiene enmienda.