Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Al barrigón, no le vale faja.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Cazador, mentidor.
No hay que pedirle peras al olmo.
La verdad siempre sale a flote.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Moza franca, bien juega el anca.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
El hablar mismo idioma.
Costar más el caldo que las albóndigas.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Te paso la pala diego
Lleva en todo un ten con ten y todo te saldrá bien.
Írsele a uno el santo al cielo.
Ir por lana y volver trasquilado.
El trabajo ennoblece.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Nadie se hace rico dando.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
El que no cojea, renquea.
Hasta la salud necesita descanso.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Dar carne al lobo.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Decir refranes es decir verdades.