Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Aún queda el rabo por desollar.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Precaverse contra un posible percance.
Que dulce queda la mano al que da.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Bestia alegre, echada pace.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
De todos modos, Juan te llamas.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Ya me cansé de descansar.
El diablo es puerco.
Del tronco caído todos hacen leña.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Pase mayo, y pase pardo.
De la carta al timón, al revés la corrección.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Poco mal y bien quejado.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
La buena ropa abre todas las puertas.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Músico pagado, toca mal son.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Al mal paso, darle prisa.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Manos duchas comen truchas.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.