Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Paciencia, cachaza y mala intención.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
El que no agradece, al diablo se parece.
Del mal vino, buena borrachera.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Todo salto tiene riesgo.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Día de agua, taberna o fragua.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Un loco hace ciento.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Nadie sabe para quien trabaja.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
A barriga llena, corazón contento.
No te metas donde salir no puedas.
De la risa al duelo un pelo.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
El amor hace salir alas
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Al buen callar, llaman Santo.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
A chico caudal, mala ganancia.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Las penas de amor las quita el licor
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Más perdido que Adán el día de la madre.