El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Mientras dura, vida y dulzura.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
A la larga, todo se arregla.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
El dar es honor; el pedir, dolor.
La mayor ventura, menos dura.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
El que bien ama, tarde olvida.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Un yerro, padre es de ciento.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Con el mismo cuero las correas.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Dios castiga sin piedra ni palo.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Al pez, una vez.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
Ojo por ojo, diente por diente.
El que está a las duras, está a las maduras.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Cómplice y asesino van por igual camino.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Donde no llega la mano, llega la espada.
A batallas de amor, campo de plumas.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Malo vendrá que bueno me hará.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Muerte y venta deshace renta.
El amor destierra la vergüenza.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.