La madurez solo se vive una vez.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Quien boca tiene a Roma va.
Caro compró el que rogó.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Febrerillo loco, un día peor que otro.
La gota que derramó el vaso de agua.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
El que se casa, por todo pasa.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Mata, que Dios perdona.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Ahora adulador, mañana traidor.
El buen vino, venta trae consigo.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
El pecado te acusa.
El sol sale para justos y pecadores.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
A los tuyos, con razón o sin ella.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Lo tragado es lo seguro.