Donde entra beber, sale saber.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Comida hecha, amistad deshecha.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Jurar como carretero.
Más vale amante bandido que novio jodido.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Pan ajeno, caro cuesta.
Los enamorados, no ven a los lados.
El viento y la marea no esperan a nadie.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
El que muere, se libra de lo que debe.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Las malas nuevas, pronto llegan.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Jugar la última carta.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Del ahorro viene la posesión.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
A confesión de parte relevo de prueba.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
Madre quiero ser, e hijos tener.
Los ojos son el espejo del alma.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Por San Martín, trompos al camino.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.