Al hombre deshonesto le es útil el azar
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Los difuntos, todos juntos.
La suerte la pintan calva.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Burro cargado, busca camino.
A la que te criaste, te quedaste.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Lo que hace Dios es lo mejor.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
La ocasión es la madre de la tentación.
Cada quien, con su cada cual.
Hoy por mí, mañana por ti.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Cita de uno de los "Proverbios y Cantares" de Antonio Machado
Año nuevo vida nueva.
A más años, más desengaños.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Cada villa, su maravilla.
Donde dije digo, digo Diego.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Primero la obligación y luego la devoción.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Cada sendero tiene su atolladero.
Unos mueren para que otros hereden.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.