Ir de capa caída.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
El jorobado no ve su joroba
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
De tales devociones, tales costurones.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
De suerte contentos, uno de cientos.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Hacer ruido, para sacar partido.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
A la mal casada, miradla a la cara.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
En el peligro se conoce al amigo.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Hombres de noche, muñecos de día.
Es tiempo de vacas flacas
Hacer el primo.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Mal ayuna el que mal come.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Mujer casada, casa quiere.
Don Din nunca parece ruin.
Casa convidada, pobre y denostada.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Amar y saber, todo no puede ser.