Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
No es el diablo tan feo como lo pinta el miedo.
De donde no hay no se puede sacar.
Buscarle cinco pies al gato.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
La suerte nunca da, solo presta.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Nos ha jodido mayo con no llover.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Bodas largas, barajas nuevas.
¿Quién con una luz se pierde?
Amor con hambre, no dura.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Rogar a Dios por los santos, más no.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Hacer de tripas corazón.
El pobre de su pobreza no sale.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Lo estancado se pudre.
Nadie le da vela en este entierro.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.