De un peligro, con otro me libro.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Artero, artero, más non buen caballero.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Alforjas llenas quitan las penas.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Como turco en la neblina.
A falta de pan, buenas son tortas.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Penas amargas, son menos largas.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Las obras, con las sobras.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Juegos de manos se van al culo.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Agua turbia no hace espejo.
Hablen cartas y callen barbas.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
Aseada aunque sea jorobada.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Lengua malvada corta más que espada.
Un asno no aprecia compota de frutas.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
La rueda de la fortuna nunca es una.
A la virtud, menester hace espaldas.