Las acciones revelan las pasiones
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Malo es quien es bueno por interés.
Hombre casado, burro domado.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Hacerte amigo del juez
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
El que no esta acostumbrado a los calzones se le pelan los cojones.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
En arca abierta, el justo peca.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
Tras el vicio viene el lamento.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Casa vieja todo es goteras.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
No fío, porque pierdo lo mío.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Yantar sin vino, convite canino.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
El que no te conozca, que te compre.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
Hablar con lengua de plata.
A buey viejo, no se le saca paso.
A un bagazo, poco caso.
El que nada sabe, de nada duda.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
El que no cae, resbala.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.