Hacer un hueco para tapar otro.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
De solo aire no vive nadie.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Tanto pedo para cagar aguado.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Nadie se ha pelado por pedir.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
A gran chatera, gran pechera.
El tonel vacío mete más ruido.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
La alegría todo mal espanta
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Guerra avisada no mata soldado.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Días de mucho vísperas de ayuno.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
El que come aprisa, come mal.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
La necesidad agudiza el ingenio.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Lo optimo es enemigo de lo mejor.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
La que adoba no es María, sino la especiería.