Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
El río, por donde suena se vadea.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Del monte sale, con que se arde.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Las medias, ni en los pies son buenas.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Más partido que galleta en bolsillo de borracho.
Hablar con el corazón en la mano.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
El sexo nos hace perder la cabeza
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Del falso bien viene el auténtico mal
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Se defiende como gato panza arriba.
A veces vivimos nuestra vida sintiéndonos encadenados, sin saber que nosotros tenemos la llave.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
No se puede servir a dos señores.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Más se logra con amor que con dolor.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
El mirón, ¡chitón!.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
No es posible defenderse del aburrimiento