Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Se defiende más que un gato boca arriba.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
Bailarines en cojos paran.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Zapato que aprieta, no me peta.
¡Se nos creció el enano!
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
El que está en pié, mire no caiga.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
Pedir más es avaricia.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
Más duro que sancocho de pata.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Donde no hay, los ladrones no roban.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Para conservar amistad, pared en medio.
Gato escaldo del agua fría huye.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
La paciencia no está entre los jovenes.
Salir del fuego para caer a las brasas.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Para su casa no hay burro flojo.
Te casaste, la cagaste.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.