Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Al que no quiera caldo, siete tazas.
Ve tu camino para no tropezar.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Del favor nace el ingrato.
Boca seca hace bolsa llena.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
Buena muerte es buena suerte.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
La naturaleza proveerá.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Bien reza, pero mal ofrece.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Al pez, una vez.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Cuando te den, da.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
No hay que reírse de la felicidad
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.