No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Galga salida, a liebre parida.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Callado mata conejo.
Ante la duda, abstente.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
El tiempo vuela, que se las pela.
Volverse humo.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
El que depende de otro come mal y cena peor.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
Al que no quiera caldo, siete tazas.
Alegrías secretas, candela muerta.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Favorecer, es por norma perder.
Ve tu camino para no tropezar.
Boca seca hace bolsa llena.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Del favor nace el ingrato.
Al pez, una vez.
Bien reza, pero mal ofrece.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Buena muerte es buena suerte.
La naturaleza proveerá.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Cuando te den, da.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
No hay que reírse de la felicidad
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Al hombre y al caballo, no apurallo.