Con amor y aguardiente, nada se siente.
Indio comido, puesto al camino.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Burro suelto del amo se ríe.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Fue por lana y salió trasquilado.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Más vale aprovechar que tirar.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
A buena mujer, poco freno basta.
Lunes y sábados no quitan jueves.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
En caso de duda, la más tetuda.
Mira antes de saltar.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Reloj y campana, muerto mañana.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Hombre casado, burro domado.
Nadie se muere en la vispera.
El santo ausente, vela no tiene.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
La más cauta es tenida por más casta.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Todas las horas hieren. La última mata.
Roer siempre el mismo hueso
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Quien se excusa se acusa.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Del reir viene el gemir.
El caracol donde nace, pace.
El que presta no mejora.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Mente sana, cuerpo sano.