Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Dios castiga sin palo ni piedra
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
La hacienda, el dueño la atienda.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
El que deja una herencia, deja pendencias.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
De día beata, de noche gata.
Ni cenamos ni se muere padre.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
De lo vedado, un solo bocado.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Ruego de Rey, mandato es.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
A lo hecho, pecho.
El sabio calla, el tonto otorga.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Bien vivió quien bien se escondió.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
No te fíes del enemigo que duerme.
Buena es la costumbre en el bien.
La ventura es paño que poco dura.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Más fácil es caerse que levantarse.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Una cena sin vino, es como un día sin sol.