Zorro dormilón no caza gallinas.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
A liebre ida, palos al cubil.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Bocado comido no guarda amigo.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Es más grande que un domingo sin paga.
Toda demasía enfada y hastía.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
El vicio, saca la casa de quicio.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Males comunicados, son aliviados.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
A un fresco, un cuesco.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
El mal trago pasarlo pronto.
Todo mi gozo en un pozo.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
El tiempo aclara las cosas.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Los casados, casa quieren.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Más vale dar que la carga llevar.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Una copa a las once, son once a la una.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Dádiva forzada no merece gracias.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.