El avariento nunca está contento.
La boda de los pobres, toda es voces.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Dar tiro.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Faena acabada, faena pagada.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
La alegría todo mal espanta
Darás con la cabeza en un pesebre.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Como la espada, así la vaina.
El dolor es antiguo
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Con los descuidados, medran los abogados.
El que ha sido tu enemigo, nunca será tu amigo.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Lo bueno dura poco.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Fue por lana y salió trasquilado.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
A cualquiera se le muere un tío.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Hombre chico, pensamientos grandes.
El que no tiene hijos los mata a palos.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Le quedo como anillo al dedo.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.