Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Bebo poco, más quierolo bueno.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Al mal año, tarria de seda.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
No busques a la vez fortuna y mujer.
De quien se ausentó, hacemos cuenta de que se murió.
Las penas no matan, pero rematan.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Casa de muchos, casa de sucios.
Echando a perder se aprende.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
El amor habla incluso con los labios cerrados
La muerte todo lo ataja.
Burro cansado, burro empalmado.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Más doblado que carpa de camión.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Contra gustos, no hay disgustos.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
De día no veo y de noche me espulgo.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Pereza, llave de pobreza.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
La casa caída, el corral agrandado.
A quien feo ama, bonito le parece.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
No hay mejor aguijón que la necesidad.