Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Ambicioso subido, pronto caído.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
La adoración es una admiración trascendental
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Amigo viejo y casa nueva
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Mujer que se queja, marido que peca
Juventud licenciosa, vejez penosa.
El dinero no compra la felicidad.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Casa y potro, que lo haga otro.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Juntos en las duras y en las maduras.
Se te cayó e cassette
Estar armado hasta los dientes
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Nadie perdona que le hagan un favor.
La juventud no esta perdida, solo desorientada.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.