Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Lancha La no pasa en balde.
Cuanto más alto se sube, más grande es la caída.
A dos palabras tres porradas.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Sacar los trapos al sol.
Reniego de señora que todo lo llora.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Pola boca morre o peixe. Por la boca muere el pez.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
Ron, ron; tras la capa te andan.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Hacienda que otro gano poco duró.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Pa'trás como las del marrano.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Dinero de canto, se va rodando.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Idos y muertos, olvidados presto.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
Después del gusto, que venga el susto.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Las gallinas de arriba cagan a las de abajo.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
El que no pierde, algo gana.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
El que come tierra, carga su terrón.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Casa vieja todo es goteras.
Quien hace el principio y no el cabete, tanto pierde como mete.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
A burra vieja, albarda nueva.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Ganado suelto bien retoza.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
No da un tajo ni en defensa propia.
Para San Vicente, enero pierde un diente.
Al mal segador la paja estorba.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Vino y mujer, te ponen al revés.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Martillo de plata rompe puertas de hierro.