Al loco y al aire, darles calle.
La espada apareció en este mundo debido al retraso de la justicia.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
A consejo ido, consejo venido.
A hija casada, los yernos a la puerta.
A confesión de parte relevo de prueba.
De desgraciados está el mundo lleno.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Desdichas y caminos hacen amigos.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
A lo que se quiere bien, se castiga.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Donde dije digo, digo Diego.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Claridad, y no en el caldo.
Entre salud y dinero, salud primero.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
Del ahorro viene la posesión.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Conocemos más a una persona por lo que dice de los demás, que por lo que dicen de ella.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.