Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
Dar la callada por respuesta.
Andar y callar, eso es negociar.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Inclinar la balanza.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Mente sana, cuerpo sano.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
El que demonios da, diablos recibe.
Con gente mal criada, nada.
Mucho saber, menos ignorar es.
A fullería, cordobesías.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Aquí paz y en el cielo gloria.
El que hace la ley, hace la trampa.
Copas son triunfos.
Breve habla el que es prudente.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Alabanza propia, mentira clara.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Querer es poder.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Honor a quien honor merece.
El vino es la ganzúa de la verdad.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Golpe de cobre nunca mato a hombre.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.