A cada paso, un gazapo.
En el pecado se lleva la penitencia.
Asno de dos, válgale Dios.
Ni Justicia ni verdad en la tierra encontrarás.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Domingo sucio, semana puerca.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Al revés me los calcé y cojo me quedé.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Peor es mascar lauchas
Cumplidos entre soldados son excusados.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
El que mal anda, mal acaba.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Tener el juego trancado.
Puso pies en polvorosa.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
A lo hecho, pecho.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Con buena polla bien se jode.
No hay alegría sin aflicción.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
Cabra por viña, peor es que tiña.
La ignorancia es peor que la corrupción.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
La vida es una sorpresa continua
Al agradecido, más de lo pedido.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
La muerte todas las medidas vierte.
Los refranes no engañan a nadie.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.