Lo imposible, en vano se pide.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Perro en barbecho ladra sin provecho.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
La mayor ventura, menos dura.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Aseada aunque sea jorobada.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
El mandar no quiere par.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
El que mucho ofrece, poco da.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
A mejor cazador se le va la paloma.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Gran mal padece quien amores atiende.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Nadie envejece a la mesa.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Amigo lejos, amigo muerto.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
De los celos, se engendran los cuernos.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
La vida es un misterio, desvelalo.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.