Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Faldas largas, algo ocultan.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Café cocido, café perdido.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Un espejo no sabe ser embustero.
Nadie da palos de balde.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Viejo cansado, muerto o corneado.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
Demasiada alegría es dolorosa
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Me cayó como patada en la guata.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
La muerte hace reflexionar.
Libro cuya lectura no te mejore, quizás te empeore.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Lo que se da no se quita.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Sin dudar, no hay acertar.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Bien casada, o bien quedada.
Lo que dejes para después, para después se queda.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
La muerte no anda en zancos.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Más obrar que hablar.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.