El pez grande se come al chico.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Quien va sin apuro, camina seguro.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
El que se esquila en enero, está esquilado el año entero.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
La suerte es loca y a todos nos toca.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Tierra de roza y coño de moza.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
El hambre aguza el ingenio.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Donde comen dos comen tres.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
A dos puyas no hay toro bravo.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
De sabios es cambiar de parecer.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Más ordinario que una monja en guayos.
Quien no canea, calvea.