Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Está comiendo zacate el burro.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
De cualquier maya sale un ratón.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Los celos son el amor propio de la carne
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Burro cansado, burro empalmado.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
El médico mata, y el cura lo tapa.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Perro que ladra no muerde.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
La suerte la pintan calva.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Cada cual es rey en su casa.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Abril, lluvias mil.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Campo bien regado, campo preñado.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Juez con prisa, juez que yerra.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Quien guarda valores, padece temores.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Mas vale ser afilador que labrador.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.