Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Entre el león y el ratón no cabe comparación.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Esta lloviendo sobremojado
Una copa a las once, son once a la una.
Poderoso caballero es don dinero.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Cabra por viña, peor es que tiña.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
El cornudo es el último que lo sabe.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
A cántaro roto, otro al puesto.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
A perro viejo no cuz cuz.
Emborrachar la perdíz
A cada cerdo le llega su San Martín.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Carta echada, no puede ser retirada.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.