A barriga llena, corazón contento.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
La aguja en el dedo hace mal, pero no en el dedal.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Dios aflige a los que bien quiere.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Se cazan más moscas con miel que con vinagre.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Buen pedidor, mal dador.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Honor a quien honor merece.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Las sueños, sueños son.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Esto parece el coño de la Bernarda.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Obra común obra de ningún.
La necesidad hace maestros.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Demasiado pedo para la mula.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Todos los caminos conducen a roma.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Ver y no tocar, se llama respetar.