No fío, porque pierdo lo mío.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Haz lo que haces.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Alcanza, quien no cansa.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
Dar limosna no aligera la bolsa
Cerco de luna, agua segura.
Sobre mojado, llueve.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
El buen vino, se bebe en cristal o en vidrio.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Del ahorro viene el logro.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Proba varón, que primero es San Antón.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
En la unión está la fuerza.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Nadie envejece a la mesa.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Agua en cesto se acaba presto.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
A barriga llena, corazón contento.
Del cuero salen las correas.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Poco dinero, poco sermón.
Ni es carne, ni es pecado.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.