Quien tiene madre, muérasele tarde.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Magra olla y gordo testamento.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
El oficio quita el vicio.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Ruéganla que se pea, y cágase.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Rana en el fondo del pozo.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
La espada de Scanderberg necesita el brazo de Scanderberg.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Ser más bueno que el pan.
En cada casa, un solo amo.
Sueño sosegado no teme nublado.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Las letras con sangre entran.
Dar patadas de burro.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Hasta el final nadie es dichoso.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
A la mal casada, miradla a la cara.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.