A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Es más infeliz que una mata de habas.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
De los muertos no se hable sino bien.
Madre es la que cría, no la que pare.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Todo amor tiene su gasto
Cuentas claras, amistades largas.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Mal reposa la vida dudosa.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Excelente está la Hercilia, para sacarle familia.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Las penas no matan, pero rematan.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Fiate de Dios y no corras.
Al agradecido, más de lo pedido.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
La espina, ya nace con la punta fina.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Hierba segada, buen sol espera.
Bonitas palabras al más listo engañan.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Hay que leerle la cartilla.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.