Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
El interés mata la amistad
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Caracoles de Abril para mí, los de Mayo para mi hermano y los de Junio para ninguno.
Más ordinario que un sicario en un burro.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
El que mucho corre, pronto para.
Los cementerios están llenos de valientes.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
La carta, corta, clara y bien notada.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Querer y no querer, no está en un ser.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
El último que se pierde es la esperanza.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
El mundo es de los audaces.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Corre más una loca en chanclas.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
Al mal paso, darle prisa.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
El que persevera triunfa.
Divide y vencerás.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.