Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Intimidades, solo en las mocedades.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Mens sana in corpore insepulto.
Por San Martín, trompos al camino.
El movimiento se demuestra andando.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Hasta que el cuerpo aguante.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Lo bien hecho bien parece.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Si te queda el saco.
Los extremos nunca son buenos.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
El hombre nació para morir, es mortal.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
Ha de salir la corneja al soto.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Al hombre de rejo, vino recio.
De pequeños principios resultan grandes fines.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Mujer moza y Viuda, poco dura.