La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
A confesión de parte relevo de prueba.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
No hay luna más clara que la de enero, ni amor más querido que el primero.
Siempre hay un roto para un descosido.
Paciencia y barajar.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Redondear la arepa.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Hasta la muerte, todo es vida.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Aquí hay gato encerrado.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Creer a pie juntillas.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
El amor es más agresivo que el odio
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Donde lloran esta el muerto.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Demasiada alegría es dolorosa
A buen bocado, buen grito.
Emborrachar la perdíz
De tal palo tal astilla.
Hay que sufrir para merecer.
Quiéreme poco pero continúa
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Tiene más dientes que una pelea de perros
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
En arca abierta, el justo peca.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.