El que a feo ama, bonito lo ve.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Más vale pan duro que ninguno.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Qué satisfacción estar enamorado
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Ser el último orejón del tarro.
A buen santo te encomiendas.
Cada cual en su corral.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Caranga resucitada pica muy duro.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
A gallo viejo gallina joven.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Quien mucho desea, mucho teme.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Dichosos los ojos que te ven.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
A otra cosa mariposa.
Hablando la gente se entiende.
El arroz es el nervio de la guerra.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Bien te quiero y mal te hiero.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
El buen mosto sale al rostro.
La suavidad domina más que la ira.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Del mirar nace el desear.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
No hay mejor condimento que el hambre.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Cada altar tiene su cruz.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.