Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Dar el consejo y el vencejo.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
El amor y la fe, en las obras se ve.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
La belleza entra por la boca.
La esperanza es lo último que se pierde.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
En la casa del cura siempre hay hartura.
De chica candela, grande hoguera.
La suerte es de los audaces.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Cántaro roto para tiesto vale.
Cara de enferma y culo de sana.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
El dolor embellece al cangrejo.
Gran mal padece quien amores atiende.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Cada mochuelo, a su olivo.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Bondad con hermosura, poco dura.
La mujer rogada y la olla reposada.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Juntos en las duras y en las maduras.
Te quiero Andrés, por el interés.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.