Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Tras de corneados ? Apaleados.
Un clavo saca a otro clavo.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
A medida del santo son las cortinas.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Mujer mayor, es la mejor.
Una buena campana se siente de lejos.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
A barco nuevo, capitán viejo.
Se oye mal pero descansa el animal.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Viento del solano, agua en la mano.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Bien reza, pero mal ofrece.
Lo barato cuesta caro
Teta de noviciado.
La esperanza no llena la panza.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Solano, ni en invierno ni en verano.
Donde hay duda hay libertad.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Al espantado, la sombra le basta.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
Oveja chiquita siempre es corderita.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
El Rey reina, más no gobierna.
La paciencia es buena ciencia.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema