A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Un pie calzado y otro descalzo
A un fresco, un cuesco.
Calma piojo que el peine llega.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
No existen desgracias razonables
Para que quiere cama el que no duerme.
Roma, acuerdos y locos doma.
Hombre harto, no es comilón.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
A palabra necias, oídos sordos.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
No le pidas peras al olmo.
Quien se excusa se acusa.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Poco dinero, poco sermón.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Del favor nace el ingrato.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Las damas al desdén , parecen bien.
Quien bien quiere, tarde olvida.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
No te asocies al acalorado ni le visites para conversar.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.