La mujer cuanto más pequeñita mejor
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Consejos vendo y para mí no tengo.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Igual con igual va bien cada cual.
Hijos casados, trabajo doble.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Un amigo es un peso en el bolsillo.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
A quien presta nada le resta.
El que guarda, halla.
Con el mismo cuero las correas.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
A buen salvo está el que repica.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Bondad con hermosura, poco dura.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
El que se brinda se sobra.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Hombre anciano, juicio sano.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
El que guarda siempre encuentra.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
De tal palo tal astilla.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.