La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Chupar de la teta.
La buena ropa abre todas las puertas.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
La mejor palabra es la que no se dice.
En vender y comprar, no hay amistad.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
Toda religión debe ser tolerada porque todo hombre debe llegar al cielo por su propio camino
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Estoy que no me calienta ni el sol.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Inútil como bocina de avión.
No oigo, soy de palo.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Don Din nunca parece ruin.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Bien está el pájaro en su nido.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Fuiste doncella y viniste parida.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Dios da frío según la ropa.
Antes di que digan.
El perezoso siempre es menesteroso.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
No cuentes dinero delante de los pobres.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.