El niño regalado, siempre esta enojado.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
El amor materno es el bien más grande de la vida, de esta forma cada uno, por muy pronto que muera, participa del bien mayor
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
A las obras me remito.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Bota vacía la sed no quita.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Habiendo don, tiene que haber din.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
La avaricia rompe el saco.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Trae contigo, y comerás conmigo.
En carrera larga hay desquite.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Foso y vallado, buen cercado.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Hasta la belleza cansa.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
La suerte y la muerte no escogen.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Sal y vinagre, el mejor desinflamante.
Fácil es recetar, difícil es curar.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Barbero, o loco o parlero.